06.12.2018 - 21:13 horas

Las universidades de Málaga y Valencia

Determinan un método sencillo para medir la erosión en cultivos vitivinícolas

El Instituto de Geomorfología y Suelos, del departamento de Geografía de la Universidad de Málaga (UMA), y el grupo SEDER del departamento de Geografía Física de la Universidad de Valencia han diseñado un nuevo método para la estimación de la erosión en los cultivos vitivinícolas. En este proyecto también han participado investigadores de las universidades de Palermo, Queensland, Politécnica de Valencia, Dickinson y de Wageningen.

El estudio se apoya en el método de los tocones, un sistema de medición de la erosión en el campo que observa el tocón de la planta en cultivos injertados. El tocón es la parte del tronco de una parra que se queda unida a la raíz y sobre la que se realiza el injerto para que crezca la cepa. Los tocones no crecen verticalmente y no suelen cambiar de posición, por lo que se puede apreciar visualmente si el terreno se ha erosionado o compactado según comprobaron en los primeros estudios que se realizaron en la Borgoña francesa o Navarra.

La evolución de esta técnica ha permitido relacionar la erosión que se produce entre distintas parras con la de todo el campo de cultivo. El nuevo método mejorado, denominado ISUM (Improved Stock Unearthing Method), ofrece una respuesta científica y estimada al proceso de erosión que se produce en los cultivos vitivinícolas en espaldera. Supone una evolución al incorporar al cálculo de la distancia de separación entre el tocón y el suelo y las mediciones en el interior de las calles del campo de cultivo. Los investigadores unen con una cuerda los tocones de dos calles diferentes y a partir de ahí pueden ir determinando la erosión en cada una de las zonas de la parcela.

Los investigaciones que han desarrollado este método han publicado cuatro artículos en revistas especializadas que resuelven cuestiones clásicas del sector agrícola con una base científica. En primer lugar han demostrado, estimando cifras aproximadas, que existe una mayor degradación del terreno en las parras jóvenes que en las que se plantaron hace dos o tres décadas. Asimismo, han evaluado sobre qué tipo de sustratos se produce la erosión de una manera más señalada, como ocurre por ejemplo con las margas. También han comprobado en qué parte del viñedo se produce menor pérdida de terreno o cómo se comporta la tierra tras el paso periódico de tractores, lo que afecta directamente al momento y forma de medir.